Por medio de las redes sociales recibí un mensaje especial, uno de los habitantes de Chinalhuacán, Estado de México, me pedía realizar un reportaje sobre una escultura muy peculiar que sin duda es imponente: El Guerrero Chimalli.

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Llegamos hasta el sitio en donde el artista Sebastián dejó una huella más de su incansable y monumental trabajo. De las 200 piezas que este escultor originario de Chihuahua tiene distribuidas en la república mexicana, ésta es una de las más imponentes. El gran Guerrero Chimalli mide 65 metros de altura, una estructura de acero postrada sobre 10 metros más de concreto que sirven como un museo y como entrada entrada para conocer el interior de esta gran construcción, lo que resulta un total de 75 metros desde el suelo hasta la punta del penacho.

Fueron necesarios 25 metros de profundidad para sus raíces, fueron suficientes 33 piezas para su armado monumental y pesa al rededor de 800 toneladas, lo que también coloca a la estatua como una de más pesadas del continente. Su color es llamativo, su forma original, su envergadura polémoca y su coato 39 millones de pesos.

A cada paso que dábamos en el camellón remodelado para enaltecer la obra, que además se adorna con una fuente danzante, su gente nos hablaba de lo orgullosos que se encuentran de tener en sus calles una obra comparada con la Estatua de la Libertad en Nueva York, que mide escasos 18 metros más que nuestro guerrero mexicano pero que en espectacularidad no le pide absolutamente nada.

Al interior del gran guerrero existen 2 elevadores que suben en 4 minutos los casi 20 pisos de altura y que desembocan en un mirador espectacular, en donde las ventanas de acrílico colocadas estratégicamente, permiten ver el Estado de México, en especial Chimalhuacán, desde las alturas.

Aunque la obra sigue en proceso (hasta la publicación de este post), constatamos que se sigue luchando por dar a los pobladores de Chimalhuacán un atractivo turístico que los ponga en la lista de los lugares más visitados del DF, se siguen soldando piezas, instalando iluminación, pisos, paredes, modernizando una zona con paisajes color cemento que poco a poco y gracias a estos proyectos toma vida.

Un Guerrero que ahora custodia
Chimalhuacán, Estado de México, un símbolo de la valentía de nuestro pueblo, de nuestras raíces, de nuestro México. Muy recomendable para quienes están de paso, para quienes quieren hacer algo diferente en esta gran ciudad.

Carlos Quirarte

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