¡Estamos casi volando! Allá vamos Londres

Por Carlos Quirarte

29 Agosto 2015

Es el día en el que por primera vez cruzo el océano Atlántico, estoy por volar a  Londres, son un poco más de 10 horas de viaje.

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Antes de volar a Edimburgo, llegaremos a Londres, ahí una conexión con una espera de una hora y media para comenzar la aventura. Antes visité el mercado de plantas más importante de México, entrevisté a un grupo de jóvenes preocupados por la especie carnívora de plantas en el país. Nuestro México tiene gran variedad de ellas en su ecosistema y estamos acabando con ellas.

Las plantas carnívoras son una especie muy particular, comenzando con su anatomía, que es muy distinta a todas las demás ya que le permite complementar su alimentación con insectos cómo moscos, hasta murciélagos y ratas.

Debo confesar que no las conocía, las imaginaba más grandes, agresivas y muy complicadas de encontrar en México. Estamos en un local adaptado para nuestra atención y los expertos emocionados nos dejan claro que la planta hace su fotosíntesis de manera normal y gracias a su capacidad de atrapar animales complementa los nutrientes que le hacen falta y no puede extraer de la tierra. En resumen quedé maravillado con saber que podemos tenerlas en casa, son de tamaño muy normal y no necesitan de cuidados especiales.

Se dieron las 2 de la tarde y corrí hacia el aeropuerto. Llegué a la terminal internacional para comenzar la travesía hacia Europa. Hicimos el registro en el mostrador de la aerolínea sin problemas, de hecho puedo asegurar hasta ahora, que el proceso es mucho más sencillo que cuando viajas a alguna ciudad de los Estados Unidos. Pasaporte en mano y una forma migratoria con datos muy básicos. Documentamos el equipaje y ya que llevamos equipo de televisión, hubo que pasar a un área especial de migración para dejar registro de que vamos a volver con él.

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Dos horas después estamos abordando puntual el vuelo, un avión Boeing 747-400 directo al aeropuerto London Heathrow. Cómodamente tomamos nuestro asiento en clase especial, un asiento y atención por parte de la tripulación que sin duda hicieron más placentero el viaje en la aerolínea British Airways. Ahora comemos, cenamos, desayunamos y dormimos, todo durante 10 horas y media. Ya a punto de aterrizar en Londres mi primera sorpresa fue el anuncio de que las sobrecargos rociarían un insecticida previo a que el avión tocara tierra, que no era tóxico y que si pensábamos que podría hacernos daño simplemente tapáramos nuestra nariz. Parece que es una práctica común en vuelos provenientes de otras partes del mundo hacia Reino Unido. Un antibacterial que neutraliza los olores y otorga mayor seguridad a las autoridades del aeropuerto para no introducir al país alguna enfermedad. Casi por bajar del avión una de las sobrecargos vuelve a tomar la comunicación y se disculpa por las fallas del sistema de aire acondicionado variante durante el vuelo, diciendo que los ingenieros del aeropuerto en México no lograron resolver su falla y que disculpáramos las molestias.

Aquí ya es 30 de agosto, son 6 horas de diferencia al reloj de nuestro país, es la 1 de la tarde en Londres, en México las 8 de la mañana.

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