Por: Carlos Quirarte

Después de tanto tiempo en los medios de comunicación, son pocas las imágenes que te marcan y sorprenden tanto como la que esta semana se convirtió en noticia a nivel mundial. Su nombre es Omran Daqneesh, un pequeño que junto a sus cinco hermanos se convirtió en víctima inocente de la guerra siria. En la imagen desgarradora se observa a un pequeño desconcertado, fuera de órbita, paralizado, que aún respira pero que ya no está vivo, que no ha bastado para poner fin a los conflictos bélicos en aquella región.

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Una mirada perdida tras sangre y polvo, sentado y frente a una cámara que registró los momentos más tristes de un ataque a su comunidad en Alepo, una ciudad árabe de sobrevivientes que huyeron de un cruel exterminio perpetrado por Turquía sin saber que ahora sería Rusia quien terminara con la poca tranquilidad que les quedaba.

No vamos a profundizar sobre las causas de la guerra, de los conflictos políticos que la provocan, ni de la historia bajo las bombas y armas que tienen en la mira a miles de inocentes en aquella región, en esta ocasión me interesa hablar sobre la manera en la que nos estamos volviendo menos humanos, la forma en la que el mundo se está volviendo más agresivo, la manera en la que la tecnología, la inteligencia, el poder y el dinero acaban con la vida de quienes no pidieron llegar al mundo y no pueden defenderse. Sabemos que siempre ha sido así, la naturaleza nos deja claro que siempre es el más fuerte el que sobrevive, pero no de esa manera.

Los medios internacionales, pero en específico los medios occidentales, han optado por hacer públicas imágenes que consternan al mundo y usarlas como armas para combatir el conflicto bélico y ganar conciencia, denunciar las atrocidades de la guerra, levantar la voz y colaborar con el fin de la misma. Lamentablemente estas acciones de los medios está comprobado que no son de utilidad, la manifestación del horror de las personas inocentes no están dando el resultado esperado y el conflicto no se ha detenido. Lo que comenzó en el 2011 como una exigencia a los Sirios por sus derechos humanos desencadenó hasta ahora más de 220 mil muertos, más de 4 millones de refugiados y 12 millones que sobreviven sólo gracias a la ayuda humanitaria. Son 5 años de la guerra que se ha descrito como una de las catástrofes más crueles de la historia y como uno de los datos más duros de la situación: se tiene conocimiento de que el 90% de las armas que se utilizan en este conflicto son de manufactura Rusa y Estadounidense, dos potencias que tienen a la población aterrorizada, sin acceso a la educación, a la libertad y al servicio médico.

¿Qué podemos hacer desde nuestras trincheras?, ¿Qué nos corresponde hacer desde donde nos encontramos parados?, sinceramente no sé, pero creo que algo tenemos que hacer y es urgente. ¿Qué opinas?

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